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Dr. Med. JOSÉ F. ZAVALA
25.01.1940 – 7.05.2006
México /Zürich
MÉDICO PSIQUIATRA
INTERNATIONAL ASSOCIATION OF ANALYTICAL PSYCHOLOGY
SCHWEIZER GESELLSHAFT FÛR ANALYSTISCHE PSYCHOLOGIE
SCHWEIZER GESELLSCHAFT DER RELIGIONSWISSENSCHAFTASSOCIATION OF GRADUATES OF THE G.G.JUNG-INSTITUT-ZÜRICH
SOCIETE SUISSE DES AMERICANISTES
ASOCIACIÓN SUIZA DE PSICOLOGÍA (SPVA)
FORSCHUNGS-UND AUSBILDUNGSZENTRUM FÜR TIEFEN
PSYCHOLOGIE NACH
CARL GUSTAV JUNG UND MARIE-LOUISE VON FRANZ
ASOCIACIÓN VALENCIANA DE PSICOLOGÍA ANALÍTICA
SEGÚN C.G.JUNG Y MARIE-LOUISE VON FRANZ

ZAVALA, JOSÉ.: El Coyote y la Serpiente. Ensayo de una Interpretación Psicológica de un Cuento Mexicano. Universidad Juárez del Estado de Durango, Durango 1973.
ZAVALA, JOSÉ: Die psychische Entwicklung in altmexikanischer Symbolik. Dargestellt an einem altmexikanischen Gesang im Lichte der Psychologie C. G. Jungs. Verlag Adolf Bonz, Stuttgart 1977.
ZAVALA, JOSÉ: Quelques aspects de la synchronicité en relation avec le calendier divinatoire mexicain Tonalamatl. In: Science et Conscience. Le deux lectures de l'univers. France-Culture /Colloque de Cordue. Editions Stock, Paris 1980.
ZAVALA, JOSÉ: Einige Aspekte der Synchronizität anhand des mexikanischen divinatorischen Kalenders Tonalamatl. In: Bulletin 45, Société Suisse der Américanistes, Genève 1981.
ZAVALA, JOSÉ: Synchronicity and the Mexican divinatory calendar Tonalamatl. In: Quadrant. Journal of the C. G. Jung Foundation for Analytical Psychology. Volume 15, Number 1. New York, 1982.
ZAVALA, JOSÉ: Über die archetypische Idee der Zeit in Altmexiko. In: Indiana 8. Beiträge zur Völker- und Sprachkunde, Archäologie und Anthropologie des Indianischen Amerika. Gedenkschrift Walter Lehmann, Teil 3. Gebr. Mann Verlag Berlin 1983.
ZAVALA, JOSÉ: Einige symbolische Aspekte der Zahl in Altmexiko. In: Bulletin 48, Société Suisse des Américanistes, Genève 1984.
ZAVALA, JOSÉ: Unus Mundus et arts divinatoires, in: L'Herne, Paris 1984.
ZAVALA, JOSÉ: Psychologische Betrachtungen zum Erdbeben von Mexiko 1985. Untersuchungen zur Sinnanalogie zwischen Geist und Materie. Zürich 1985. Unveröffentlicht.
ZAVALA, JOSÉ: Psychologische Betrachtungen zum Waldsterben. In: Gotthard Post, 21. Dezember 1985.
ZAVALA, JOSÉ: Die Bedeutung der Legende von der Weinenden damals - vor der Eroberung Mexikos - und heute. In: Bulletin 50, Société Suisse des Américanistes, Genève 1986.
ZAVALA, JOSÉ: Sincronicidad y el Calendario Augúrico Mexicano Tonalamatl. En: Cuadernos de Simbología y Naturismo, No. 2. Valencia, Invierno 1986.
ZAVALA, JOSÉ: Alcuni aspetti simbolici del numero nell'antico Messico. In: Materiali per il Piacere della Psicoanalisi 11. "Psicoanalisi e Matematica". Tipografia Editrice Pisana, Pisa 1989.
ZAVALA, JOSÉ: Psychologische Aspekte des Eros in Altmexiko. In: Festschrift für Marie-Louise von Franz, zum 75. Geburtstag. Stiftung für Jung'sche Psychologie. Zürich, 4. Januar 1990.
ZAVALA, JOSÉ: Aspetti psicologici dell'Eros nel Messico Antico, in: Klaros. Quaderni di Psicologia Analitica. Anno 3, N. 1. Editrice "Il Sedicesimo", Firenze, Giugno 1990.
ZAVALA, JOSÉ: Psychologische Betrachtungen über das religiöse Leben Altmexikos. In: Beiträge zur Jung'schen Psychologie. Festschrift zum 75. Geburtstag von Marie-Louise von Franz. Herausgeber: J. F. ZAVALA, G. RUSCA. R. MONZO. Victor Orenga Editores, Valencia, Herbst 1990.
ZAVALA, J., RUSCA, G., MONZO, R. (Herausgeber): Beiträge zur Jung'schen Psychologie. Festschrift zum 75. Geburtstag von MARIE-LOUISE VON FRANZ. Victor Orenga Editores, Valencia, Herbst 1990.
ZAVALA, JOSÉ: Psychologisches zur "Entdeckung" Amerikas. Société Suisse des Américanistes. Genève, im Druck.
ZAVALA, JOSÉ: Psychologische Lehren aus der mexikanischen Geschichte. Der Untergang Mexikos im Lichte der Analytischen Psychologie C. G. Jungs. Zürich, im Druck.
ZAVALA, JOSÉ: Die Beziehung Mensch-Natur synchronistisch gesehen. Zürich 1996. Unveröffentlicht.
ZAVALA, JOSÉ: Il rapporto uomo-natura alla luce della sincronicità. In: Ecologicamente: Psicologia del rapporto uomo-ambiente. A cura di CLAUDIO WIDMANN. Longo Editore, Ravenna 1997.
ZAVALA, JOSÉ: Zahl und Eros. Der synchronistische Hintergrund der Beziehung. In: Übertragung. Vortrags-Reihe 1995/96. Psychologischer Club Zürich 1997.
ZAVALA, JOSÉ: Il Percorso del Sole e il Cammino dell‘Uomo. In: Il viaggio come metafora dell‘esistenza, a cura di CLAUDIO WIDMAN. Edizioni Scientifiche Ma.Gi. Roma 1999.
ZAVALA, JOSÉ:Considerazioni psicologiche sul terremoto in Messico del 1985. Indagini sull‘analogia del significato tra spirito e materia. In: Agathodaimon: Saggi di psicologia analitica. A Dieter Baumann nel suo 75° compleanno. Vivarium, Milano 2002.
ZAVALA, JOSÉ: Symbole in Prolog von William Shakespeare‘s Henry V. In Vorbereitung.
ZAVALA, JOSÉ: Einige Aspekte des Schwarz-Weiblichen im Shakespeares Werk. Anhand Ihrer Darstellungen in de Versen 1-31 der zweiten Szene des dritten Aktes von Romeo and Juliet.
ZAVALA, JOSÉ: Marie-Louise von Franz and Shakespeares "Hamlet". ”The Fountain of the Love of Wisdom”.Homenaje a Marie-Louise von Franz. Chiron Publications, U.S.,2006
ZAVALA, JOSÉ: La Dama Negra en Shakespeare. Publicado en el boletín del Club Psicológico de Zürich.
ZAVALA, JOSÉ: Comentarios Psicológicos de "Agua para Chocolate", de Laura Esquibel (Seminarios realizados en el Grupo de Valencia y en el País Vasco)
ZAVALA, JOSÉ: "El Coyote y el Clacuachi", Ensayo de una interpretación psicológica de un cuento Mexicano . Instituto C.G.Jung Zürich. 1973
ZAVALA, JOSÉ: Diccionario de Símbolos Mexicano / Náhuatl .
ZAVALA, JOSÉ: Calendario Tonalamatl ( I, II).Traducción
Calendario Tonalamatl : Concordancia
ZAVALA, JOSÉ: Codex Florentino : Libro IV, cap VI = Yoga Mexicano (Oraciones a Tezcatlipoca). Traducción
ZAVALA, JOSÉ: "Número y Tiempo" de Marie-Louise von Franz. Traducción con la colaboración de Dieter Baumann, y del Grupo de Psicología de Valencia.2004

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Del libro : " DIMENSION ARQUETIPICA DEL ALMA" de Marie-Louise von Franz
Rasgos sobresalientes de la dimensión histórica del análisis
Daimon. Einsiedeln, Suiza. 1994, S. 15f.
"...Recuerdo el caso peculiar e impresionante de un mexicano, católico y culto. Aunque desde un principio me resultó simpático, me sentía incomoda con respecto a él, porque no conseguía entenderle y sospechaba, al mismo tiempo, que tampoco él sabía qué hacer con lo que yo decía. Luego, de repente y sin ningún nexo aparente con su vida exterior, tuvo este sueño:
... „En la bifurcación de un árbol había una obsidiana muy grande. De repente ésta cobró vida, saltó del árbol y comenzó a rodar por el suelo de manera amenazadora hacia el soñador. Él se asustó mucho y echó a correr para salvarse. El soñador encontró luego a un par de trabajadores que habían cavado un hoyo cuadrado en el terreno. Éstos le gritaron que se metiera dentro y se quedara quieto. El soñador lo hizo y entonces la obsidiana comenzó a encogerse cada vez más hasta tal punto que se redujo al tamaño de un puño poniéndose a los pies del soñador como si la hubieran „adiestrado“...
Cuando escuché este sueño, exclamé sin querer: „Pero, Dios mío, qué tiene que ver usted con Tezcatlipoca?“. Por casualidad sabía que la obsidiana era el principal símbolo de esta antigua divinidad azteca. Así descubrí que el soñador era por ¾ partes azteca, lo que hasta el momento nunca había revelado, puesto que en México aún existen prejuicios raciales. Ahora sabía por qué nuestra comunicación y reciproca comprensión eran casi difíciles: los Amerindos piensan de manera mitológico-metafórica y por tanto con el corazón, y nuestro pensamiento racional y abstracto les resulta completamente ajeno. Entonces me adapté y comenzamos así a entendernos. Este sueño abrió una profunda herida en el soñador y afloró a la superficie no sólo un profundo dolor y rencor por las atrocidades llevadas a cabo por el pseudo-cristiano Cortes y su banda de aventureros codiciosos de oro, sino también un ardiente interés por las antiguas divinidades aztecas. Así este hombre reencontró sus raíces y comenzó en modo creativo a trabajar con antiguos textos aztecas. Su neurosis se curó y él fue transformándose cada vez más en si mismo. Ahora podía comprender mucho mejor también las verdades cristianas, o sea verlas en su paralelismo arquetípico con los mitos religiosos aztecas. Aunque los delitos de Cortes remontan a más de 400 años, este hecho histórico se escondía en modo directo detrás de aquella desorientación del alma que vivía el soñador y por la cual él se había sometido a análisis. La imagen divina arquetípica todavía viva, el Dios Tezcatlipoca, estaba verdaderamente, y no de forma simbólica, persiguiéndolo y ahora que le hacía frente y se relacionaba con él, era capaz de encontrar el contacto con las almas de sus antepasados y con sus raíces culturales y religiosas.
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DIE PSYCHISCHE ENTWICKLUNG
IN
ALTMEXIKANISCHER SYMBOLIK
Dargestellt an einem altmexikanischen Gesang
Im Lichte der Psychologie C.G.Jungs
Mit ausführlichem Register im Anhang
JOSÉ F. ZAVALA
PSYCHOLOGISCH GESEHEN : WISSENSCHAFT
VERLAG ADOLF BONZ GMBH . STUTTGART
1977
A manera de prefacio por Marie-Louise von Franz:
Cuando el erudito investigador de la religión compara interpretando textos de las altas culturas antiguas, el lector siente a menudo una extraña dualidad en sus exposiciones: por un lado un aproximarse puramente positivista y racional al material, tal como lo exigen los nuevos criterios de la ciencia, y por otro, cierto “amor” o fascinación por ese material, amor y fascinación que sin embargo se expresan sobretodo en observaciones marginales completamente ingenuas. A mí me parece un mérito especial del trabajo de Dr. Zavala el que se haya acercado al gran cántico religioso que interpreta, totalmente con los medios de la ciencia (la traducción exacta y la amplificación), y con el corazón, y en verdad esto último de un modo consciente. Así, él conscientemente interpreta el canto psicológicamente, en lugar de “psicologizarlo” inconscientemente, pues toda interpretación es siempre también psicológica, si el autor lo intenta o no. En eso reside una de las significaciones del descubrimiento por parte de Jung del inconsciente colectivo: que él nos proporciona una llave en la mano para poder leer nuevamente antiguos textos religiosos de culto con una consciente empatia humana, y no sólo como documentos extraños para archivar. Que yo sepa, los antiguos textos religiosos de las altas culturas del pasado tienen en gran parte una cosa en común: ellos no representan nada, o solamente poco del mundo consciente del pensamiento de los hombres de aquellos días, sino que describen visiones de las imágenes arquetípicas que yacen detrás de su religión. Incluso hombres comunes de entonces (con excepción de los sacerdotes) entendían tan poco de aquel canto, como lo hace hoy en día un hombre sencillo de los Misterios de la Transustanciación en la Misa. Y es precisamente allí donde se encuentra contenida la más profunda imagen psicológica primordial, psicológicamente actuando de la entera cultura cristiana, así como el cántico religioso que aquí está ante nosotros, penetra iluminando los profundos trasfondos de la cultura primordial mexicana. La imagen primordial es el motivo de las nupcias sagradas, que representa en todas las grandes religiones un secreto último; es un arquetipo, cuya activación en la vida del individuo tiene por consecuencia curación, el devenir entero y solución de conflictos. Cómo este contenido, se desarrolla saliendo de las oscuridades oníricas, subiendo hacia el umbral de la captación humana, es el contenido del canto.
En ninguna parte ha herido el Dr. Zavala con una interpretación racional el secreto de este acontecer, y si que le ha sido posible, por lo menos para mi sentimiento, lograr verdaderamente permitir que se haga vivencia el difícilmente comprensible texto.
Marie-Louise von Franz
Küsnacht, Julio de 1977

Marie Louise von Franz
Número y Tiempo
Reflexiones psicológicas hacia un
acercamiento de la
psicología del profundo y la física
Traducción de José Zavala con la inestimable colaboración de Dieter Baumann. Han colaborado, además, Agnes Zavala y Andrés Salgado. Mi agradecimiento más sincero a María Kardaun por su ayuda en la traducción de las expresiones griegas y latinas, así como a Wilhelm Just y Hansruedi Wampfler por haber ayudado enormemente a traducir y, sobre todo, a comprehender los conceptos físicos y matemáticos. Agradezco también a Rosa Barrachina, Blanca Casielles, Daniela Chaparro, Anna Ciscar, Ramón Corell, Iván Martinez, Rafael Monzó, Luis Montes, Jesús Regueiro, Rafael Rodríguez, Mª Victoria Ruiz, Rosa Sierra, Carmen Vadillo, todos ellos miembros de la Asociación Valenciana de Psicología Analítica según C. G. Jung y Marie-Louise von Franz, que contribuyeron en gran medida en la redacción del texto español. Pero, en definitiva, el traductor asume toda la responsabilidad.
Agradezco a Annemarie Rüttimann que, con su generosa donación, permitió la adquisición de libros de referencia, que facilitaron el trabajo de acercamiento a los escritos de C. G. Jung y Marie-Louise von Franz.
Esta traducción no es el fruto que nace, tan sólo, de los conocimientos precisos de las lenguas alemana y española, sino, también, de las íntimas experiencias vivenciadas durante más de 30 años en un trabajo analítico intensivo, personal e individual con Marie-Louise von Franz, no sólo mías sino de todas las personas que he mencionado, las cuales han sido sus alumnos, amigos y colaboradores.
Nota bene: se incluyeron, resp. tradujeron también los textos que aparecen sólo en las ediciones inglesa y francesa. - En ninguna ocasión se tradujo la palabra inglesa pattern (modelo, patrón) por ser precursora del concepto de arquetipo en la psicología analítica de C. G. Jung.
José Zavala
Zürich, otoño de 2004
Nota a la traducción:
José Zavala, en Diciembre de 1999, me comunicó personalmente, que tuvo conocimiento, de forma inesperada, que su amada maestra Marie-Louise von Franz, mencionó, de forma expresa que en su día, él fuera quien autorizara la traducción al español de su libro “Zahl und Zeit”, para que éste pudiera ser publicado.
Cuando le fue proporcionada una tal traducción, su impresión fue que procedía de una persona que aprendió alemán solo superficialmente, pero que carecía de conocimientos profundos de la lengua alemana y absolutamente ningún conocimiento de Psicología Analítica, según C.G.Jung y Marie-Louise von Franz.
José Zavala con la ayuda de Dieter Baumann, el nieto de C.G.Jung, con su encantadora hija Agnes Zavala, Andrés Salgado Müller y otros amigos que conocen y dominan perfectamente las dos lenguas, se dedicaron a traducir del alemán, durante más de tres años este libro, sin ninguna clase de intereses económicos, tratando de ser lo más fiel posible a su texto y sólo siguiendo el Eros, con el cual Marie-Louise von Franz lo había escrito.
En alguna medida este trabajo es pues, un tributo y una humilde contribución, dedicada a nuestra venerada maestra y amiga, a la que tanto añoramos y queremos, y sin duda, la mujer de este milenio, de la que nos sentimos tan orgullosos de haber sido sus amigos y alumnos.
Con todos ellos, reafirmo mi compromiso personal, en el respeto a su memoria y a su obra, y si he contribuido, en este sentido, algo, estaré satisfecho.
Rafael Monzó
Valencia, verano de 2005
Contenido
Prólogo
Prefacio a la segunda edición francesa
I. El número como común ordenador de psique y materia.
1. El problema de la unidad de psique y materia.
2. Representaciones figurativas y estructuras matemáticas en su relación con el Unus-Mundus.
3. El número como manifestación primordial del espíritu y como propiedad indispensable de la materia.
II. La estructura de los cuatro primeros números.
4. El número como cualidad de un Uno-Continuo, cualidad distinguible en función del tiempo.
5. El dos como un ritmo del Uno-Continuo, ritmo que engendra simetrías y, a través de esto, contenidos observables.
6. El tres como configuarción rítmica de actualizaciones con carácter de proceso en el consciente humano y en el mundo espacial de lo corporal.
7. El cuatro como modelo de entereza del Uno-Continuo en estructuras relativamente cerradas en el consciente humano y en el mundo corporal.
III. El campo del inconsciente colectivo y su dinámica interior.
8. Arquetipos y números como „campos“ de secuencias rítmicas de desplegamiento.
9. Los números como configuraciones isomorfas de movimiento de la energía psíquica y física.
IV. Modelos matemáticos históricos del Unus-Mundus.
10. Modelos históricos de Mandala como equivalente intrapsíquico del Unus-Mundus.
11. Mandalas adivinatorios, mnemotécnicos y cibernéticos.
12. El arquetipo del juego de números como fundamento del cálculo de probabilidades y del oráculo por medio de números.
V. El número y los aspectos parapsicológicos del principio de sincronicidad.
13. Número, tiempo y sincronicidad.
14. El Unus-Mundus como mundo del espíritu y de los „espíritus“.
15. Sincronicidad y Coniunctio.
Resumen y perspectiva.
Epílogo.
Bibliografía.
Procedencia de las ilustraciones.
Índice de nombres y materias.
Número y tiempo
Prólogo
Después de haber concluido su trabajo sobre el principio de sincronicidad en „Naturerklärung und Psyche“, expresó C. G. Jung la suposición, que también él mismo insinúa brevemente en el trabajo mencionado, que, de aquí en adelante, probablemente podríamos penetrar aún más en el terreno de la realidad de la unidad de psique y materia a través de una investigación de los arquetipos de los números naturales. Empezó, incluso, a anotar en una hoja de papel algunas propiedades matemáticas de los cinco primeros números de la serie numérica. Pero una vez, más o menos dos años antes de su muerte, me la entregó con las siguientes palabras: „estoy muy viejo para poder todavía escribir esto, así que se lo paso a usted.“ Durante largo tiempo no supe si en realidad, debía emprender esta tarea o, si sólo tenía que guardar el tema en la cabeza para encargársela, alguna vez, a alguien con más vocación. Pero después de la muerte de Jung, el problema nunca me dejó en paz y, agradezco a mi amiga Barbara Hannah que me haya animado a atreverme a intentarlo. Así, este trabajo ha sido llevado a cabo en el transcurso de más de seis años; no reprenta ninguna otra cosa más que un primer intento de aclarar algunas preguntas individuales de este difícil tema. Por ningún concepto se ha tenido el propósito que este escrito sea de carácter matemático en el sentido habitual de la palabra. No es tampoco un trabajo simbólico sobre el número sino, más bien, una tentativa de observar - mediante la consideración del concepto del inconsciente - el fenómeno del número desde un punto de vista, en principio, nuevo, que no coíncide con los dos terrenos arriba mencionados. Aunque tuve que emprender inscursiones en el terreno de la matemática, he permanecido consciente de que allí me faltan los instrumentos para osar explicaciones más detalladas. Por el mismo motivo quedó también sin considerar la relación con la lógica del lenguaje y con la teoría de la música, no obstante que allí podría ser decubierta una gran riqueza de relaciones y nexos.
Además de a Barbara Hannah quisiera agradecer aquí al Dr. med. Franz Riklin por su interés en este trabajo, así como a Arnold y Nora Mindell que me ayudaron, con entusiasmo, a aclarar mis reflexiones y acompañándome con su profunda comprensión. Debo, además, agradecer enormemente al Profesor Konrad Voss de la Eidgenössischen Technischen Hochschule, que se puso a mi disposición como matemático para discutir cuestiones fundamentales, y que me ayudó a corregir diversas redacciones no profesionales.[1] Es al Dr. Mokusen Miyuki a quien debo la información concerniente a las especulaciones de Fa-tzang sobre los números (cap. 4). No me puedo privar el relatar el interesante fenómeno de sincronicidad, que sucedió en relación con esto. Cuando creí haber acabado en lo escencial de escribir el libro, faltando sólo el pulir los detalles, tuve el siguiente sueño:
„Estaba en una exposición de arte indio antiguo y vi en una vitrina figurines de demonios, de cerca 30 cm de altura, que lloraban. Sabía que esto se relacionaba con una historia de la vida de Buda, en la cual el había sido matado por los demonios. Pero, cuando los demonios vieron lo que habían hecho, lloraron y se convirtieron a una fe humanamente inspirada. Faltaban algunas figuras, porque un joven erudito se las había llevado para dar una conferencia. Indagando miré en la sala de conferencias, pero esta estaba completamente oscura. Entonces salió el (para mí desconocido) joven erudito. En ese momento avanzó Jung hacia él y, muy animados comenzaron un diálogo científico. Jung me hacía señas, de que yo también debería escuchar.“
Comprendí que el erudito, o sea mi Animus (parte espiritual), sabía algo, que eventualmente, atañía a mi libro, pero él estaba leyendo[2] en las tinieblas, su saber se encontraba, para mí, totalmente en la oscuridad. Ya que no supe como extraer más sentido de esto, no hice nada. Algunas semanas después, encontré al Dr. Miyuki por motivos circunstanciales completamente distintos a esto. Pero, cuando la conversación se interrumpió, me vino a la memoria mi sueño y se lo conté. Entonces me comunicó el Dr. Miyuki que, en realidad, hay una teoría de los números, esotérica budista, en el llamado Hüa-yen-Budismo (que fue transplantado de India a China), que él ya había empezado a traducir para mí, pero que luego la había dejado. Se tomó la molestia entonces, de traducirme los rasgos capitales del texto del patriarca Fa-tzang. La idea del continuo, allí representada, así como la idea del paso retrógrado del contar formaban, para mi sorpresa, un paralelo que se aproximaba mucho a mis exposiciones. En consecuencia, mi inconsciente sabía algo, que él, visto racionalmente, de manera imposible podía saber y, en este caso está excluída, demostrablemente, la criptomnesia, ya que el texto nunca había sido traducido a una lengua europea y yo no conozco ninguna lengua oriental. Las exposiciones de Fa-tzang se relacionan con la Multi-Unidad del arquetipo del Sí-Mismo y contienen, todavía, muchas especulaciones metafísicas ulteriores, que no he incluído en mi libro.
Finalmente, en este lugar, quisiera todavía agradecer, muy cordialmente también, a la Dra. Elisabeth Rüf y a la Dra. Gertrud Roos que, proporcionándome los libros necesarios, me han ahorrado una molestia que hubiera requerido mucho tiempo.
Debo agradecer, además, al Editorial Enrst Klett, que tomara la no fácil tarea de editar este libro.
M-L von Franz
Prefacio a la segunda edición francesa
Después de la primera edición de este libro, se ha producido una evolución del pensamiento científico, que parece venir a encontrar las ideas que he desarrollado, y la unión, o hierogamía de la materia de los físicos con la „psique objetiva“ de Jung, se prepara a grandes pasos. Simultáneamente, la prueba de Kurt Gödel que tiende a demostrar que la matemática se funda, en última instancia, en una base irracional, ha comenzado a penetrar verdaderamente en los espíritus. Esta prueba abre la puerta a una tal unión de la física atómica con la psicología profunda. En el dominio de la física es, sobretodo, el libro de Fritjof Capra, The Tao of Physics,1 el que nos ha ayudado a entrever el paralelismo existente entre las estructuras mentales (en particular en la filosofía oriental) y las de la física atómica. En Francia me parece que es, sobretodo, el pensar de Bernard d‘Espagnat, "A la recherche du réel",2 el que abre el camino hacia una concepción unitaria del mundo. Concluye su exposición con estas palabras: „No puedo pues, decir que las ecuaciones de la teoría cuántica describen en ellas mismas la realidad independiente. Pero, ¿debemos concluír de esto que estas ecuaciones no describiesen sólo la estructura de nuestro espíritu? Evidentemente no... eso sería, evidentemente, absurdo y debo decir que las ecuaciones se refieren, también, al entorno que nos opone resistencia, que es distinto de nosotros y que es común al conjunto de seres humanos. De una manera vaga - e imposible, desgraciadamente, de precisar - a pesar de todo, me siento inducido a reconocer que las estructuras de la física matemática son, por lo menos, un punto de encuentro entre el hombre y el ser.“3 Eso que d‘Espagnat llama „punto de encuentro“ corresponde a la idea de un „unus mundus“ que no es ni psíquico ni material, pero que participa de los dos dominios y que existe, solamente, in potentia en cuanto que no está aún realizado en nuestro consciente. La idea de Jung de un „unus mundus“ se puede también, identificar sin dificultad, con el término de implicate order, que David Bohm introduce en la física.4
Son, sobretodo, las discusiones del coloquio de Córdoba, España, organizado por Radio-France-Culture las que han hecho avanzar la toma de consciencia de los puntos de encuentro entre física, psicología jungiana y parapsicología. Puedo, entonces, remitir al lector al volumen que reúne las comunicaciones de este congreso: "Science et conscience".5 Uno de los promotores de este congreso, Michel Cazenave, ha desarrollado estos pensamientos, de una manera estimulante, en su nuevo libro, "La science et l‘âme du monde".6 Algunas reflexiones esenciales se encuentran, también, en la obra de Olivier Costa de Beauregard (con Michel Cazenave y Emile Noël), "La physique moderne et les pouvoirs de l‘esprit".7
En cuanto al fenómeno de sincronicidad en sentido restringido, son, hoy en día, la paradoja de Einstein-Podolsky-Rosen, que demuestra una inseparabilidad de todo el ser, y también, el descubrimiento de una „luz fósil“ en el trasfondo del universo, los que han hecho la hipótesis de Jung mucho más accesible y más probable de lo que era antes. Esta situación es, excelentemente descrita por Hubert Reeves en su reciente libro "Patience dans l‘azur "(la evolución cósmica).8
En otros dominios científicos, igualmente, se ha comenzado a aplicar las ideas de Jung expuestas en mi libro. El posible papel jugado por la sincronicidad en la evolución biológica ha sido resaltado por Hansueli Etter en "Die Evolution als synchronistisches Kontinuum".9 Una obra de Arvo Harvik ha profundizado la relación de las estructuras numéricas con la psique objetiva.10 En fin, conviene mencionar un ensayo matemático de Urs Gantenbein sobre la relación de las estructuras, que aparecen en la teoría de las catástrofes de René Tom, con las estructuras de los primeros números enteros, tales como las que he intentado bosquejar.11
Parece, pues, que las ideas que he expuesto en este libro estén, hoy en día, „en el aire“ y que formen los λόγoι σπερματικoί [palabras inseminantes] que engendraran, probablemente, todavía un gran número de descubrimientos. Esto me parece justificar una nueva edición de la obra. Lo que me falta, todavía, y que no puedo soñar emprender por mí misma, por razón de mi edad y de mi carencia de conocimientos especiales, sería una investigación detallada y puramente empírica de las cualidades de los primeros números en sus relaciones mutuas. Un estudio tal debería ser la obra de un matemático que haya comprendido la noción del inconsciente colectico (o sea „la psique objetiva“) de Jung y que sea igualmente versado en la física nuclear. Exigiría una nueva forma de pensar que, todavía, falta en la educación de los matemáticos. Para realizar este plan, ellos deberían reencontrar el θαυμάςειv [maravillarse] platónico, es decir, una facultad de maravillarse, una ingenuidad, que la mayor parte de ellos han perdido.
Marie-Louise von Franz
Moos-Bollingen, Agosto 1983
[1] No obstante tengo que tomar yo misma la responsabilidad por lo aquí expuesto.
[2] El texto alemán, er las, no permite diferenciar si estaba leyendo para sí, o si estaba dando una conferencia. N. del T.
1 Shambala, Berkeley 1975.
2 Bordas, Paris, 2ª édition revue et augmentée, 1985.
3 L.c., p.161-162.
4 Wholeness and the implicate order, Routledge and Kegan Paul, London 1980.
5 Actes du colloque de Cordoue, Stock, Paris 1981.
6 Imago, Paris 1980.
7. Le Hameau, Paris 1981
8 Le Seuil, Paris 1981.
9 Tesis del Instituto Jung de Küsnacht, todavía no publicada. Véase también „Zur entwicklungsgeschichtlichen Bedeutung des Schulterblattes bei höheren Primaten“. Gegenbaur‘s morphologisches Jahrbuch 128, Leipzig 1982, p. 652-689.
10 Seele und Kristall, tesis, Zürich 1982, todavía no publicada.
11 Katastrophen. Zusammenfassung und Anwendung in der Psychologie C. G. Jungs. Tesis, Zürich 1979.
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Marie-Louise von Franz y José Zavala, Küsnacht 1991 (Foto R.Monzó)
ENCUENTRO CON JOSÉ ZAVALA (ÚLTIMAS REFLEXIONES)
Rafael Monzó
Este escrito fue iniciado, después del viaje que realicé a Zürich, tras recibir las inquietantes noticias del agravamiento del estado de salud, por el que estaba pasando nuestro querido amigo José Zavala, y que comprendiendo, que sin duda, se trataba ya de sus últimas horas o días, acudí allí, con Andrés Salgado, con mucha premura, para despedirnos de él. Nuestro encuentro fue para mí una experiencia muy profunda, emotiva y llena de sabiduría. José me mostró que es un hombre verdaderamente humilde, honesto y autentico.
Hice mi viaje hasta allí, reflexionando sobre la pregunta que tiempo atrás había hecho al I Ching, sobre el sentido que tenía para mí su enfermedad, la respuesta fue, el hexagrama nº 30: Lo Adherente, El Fuego, y en él se decía:
“...Para el noble no es indiferente que la muerte sea temprana o tardía. El cultiva su persona, aguarda su sino y afirma con ello su destino...”
Al llegar al hospital, nos dijo su amiga Annemarie, que había pasado muy mala noche y a las 9 de la mañana, ella creyó que José ya había muerto, pero que lentamente había vuelto nuevamente en sí. Cuando entramos a su habitación con dificultad se levantó, quiso dar unos pasos, y, luego, ante nosotros, en silencio, sentado en el borde de la cama, se puso a escribir unas líneas, en su libro de activa imaginación. A continuación, nos mostró algunas de sus páginas, donde había traducidos unos versos de “Enrique V”, de Shakespeare, al náhuatl.
Se encontraba en una luminosa, amplia y apacible habitación con una impresionante perspectiva de la ciudad coronada por los Alpes, en el Hospital de la Universidad, en la E.T.H., donde años atrás C.G.Jung impartiera sus clases de Psicología, pero allí José, nos dio a entender que se sentía prisionero, lejos de su pequeño apartamento, en la Winterthurerstrs. 651, que en esos momentos tanto echaba de menos, con todos sus trabajos, sus libros y sus recuerdos, a donde nos decía que quería regresar.
En el Hospital junto a su libro de activa imaginación, tenía también el I Chig , y las obras de Shakespeare, del que estaba leyendo "Coriolanus", en cuyo drama nos decía, que estaba toda la magnitud del complejo materno. Era la obra que pensaba ver en el próximo verano, cuando fuera de nuevo a Londres con su hija Agnes. También tenía junto a él, el libro “Hall Ar-rumuz”, que Marie-louise von Franz escribió durante el transcurso de su larga enfermedad, y que me entregó, señalándome una página, y diciéndome que según él, allí se encontraba la clave de la reconciliación entre el Cristianismo y el Islam.
Se interesó por el grupo de Valencia y preguntó, con que nos estábamos ocupando, y se alegró al saber que de nuevo trabajábamos con el poema de Garcia Lorca: “ A las cinco de la tarde”. Luego, me pareció una sincronicidad, que durante nuestra última reunión en Valencia, en su ausencia, Ana Ciscar hubiera presentado el verso ...”un niño trae la blanca sabana...” y lo interpretase como el preludio de una muerte, que en el poema aparecía de forma negativa, pero por el contrario allí, José estaba compensando positivamente aquella actitud de Lorca, de no querer ver y no querer confrontar conscientemente el sufrimiento.
En los últimos cuatro años me había dicho en numerosas ocasiones, que sus sueños y sus activas imaginaciones, le anunciaban y le traían las imágenes de la muerte. Así que desde entonces ya se estaba preparando para ello. En una ocasión me relató, que en un sueño, escuchó una voz de mujer que le preguntaba: ...“si estaba satisfecho de lo que había hecho en esta vida” .. ¡”Y le dije que sí”!.... Otra vez, la misma voz le dijo, que... ¿cuando quería morir?... entonces, le respondió, que cuando hubiera visto todas las representaciones de Shakespeare...!. Y luego sonriendo, me dijo que solo le faltan dos. En otra ocasión, también me dijo, que sabía que iba a morir pronto, porque últimamente estaba muy feliz, y había tenido sueños muy gratificantes como “... que venia su hija con su amiga y le daban de comer cosas deliciosas...”. Pero era consciente de que no iba a ser fácil, porque en una ocasión me contó, que necesitaría mucha energía para morir y que iba a ser muy difícil. Recuerdo que un día me dijo, que Marie-Louise le aconsejó, que cuando llegara este momento, ayudaba mucho imaginarse como seria en el otro lado, y él me decía, que allí, veía como se encontraba con ella, lo llevaba junto a Jung y se encontraban después con Laurence Olivier, su actor preferido.
Él decía que el Self, le traía a uno los problemas, para que fueran confrontados, y no me cabía ninguna duda, de que ahora José se encontraba completamente consciente de su cara a cara con la muerte. Más tarde en dos ocasiones, me diría que no quiso, días atrás, allí en el Hospital, a pesar de su tremendo sufrimiento que le fuera administrada una inyección letal, me dijo que le daría tanta pena si lo hiciera, por que él, no quería irse a las nubes, no quería huir, sino que quería quedarse en la tierra. Así mostró que aceptaba conscientemente su miedo, su sufrimiento y su dolor sin dejar de mirar con coraje a la muerte y confrontándose a ella con toda dignidad.
A media mañana llegaron a la habitación, Dieter Baumann, Fiammma Acernese y una pareja de Italianos conocidos de ellos, que estaban muy interesados por el México antiguo, a los que Dieter les había dicho que tenían que ir a Zürich a conocer a un verdadero mexicano. José se mostró muy cordial con todos y conversamos agradablemente.
Cuando me quede solo con él, José me preguntó que si quería trabajar, y con su aspecto demacrado, enjuto, su pelo crecido, semitumbado a la manera mexicana, se mostró para mí, como un genuino chamán que hasta el último momento, todavía se esforzaba por traer el mensaje del Self, y así en esas difíciles circunstancias, realizamos nuestro penúltimo encuentro de análisis.
Me preguntó, como siempre lo solía hacer, como me iba, como estaban mis hijos, mi mujer y si había tenido imágenes... y empecé contándole un sueño que había tenido hacía poco, con él y Marie-Louise...
Cuando se interesó por mi mujer y por su enfermedad, me dijo que le dijera lo chingado y lo mal que estaba él, y el miedo que tenia, por si eso la podía ayudar, pero que no se olvidara que ella tenia que aprender algo con todo lo que le estaba pasando.
También me habló de la verdad interior y me dijo que esa era la única verdad que conocía. Pero que era tan difícil entrar en el Inconsciente y ver lo que quiere de uno... Entonces me acordaba de sus reiteradas preguntas ante las pruebas de la vida: ¿Qué hay detrás de una emoción?... ¿Cómo me afecta?... ¿Cómo lo voy a sobrevivir?... ¿ Que sentido tiene para mi?... ¿Que es lo que el Self quiere de uno?...
Cuando me dijo que sentía mucho miedo, pánico, en esta situación, le pregunté, que como es que él, que hacía tanto tiempo que estaba esperando este momento, decía ahora que tenía estos sentimientos?. Me respondió : “ no lo puedo evitar..., la gente cree que haciendo Psicología, no tiene que pasar por aquí”... Me dijo que él no quería huir de la angustia, del sufrimiento... El siempre me decía que Marie-Louise le había enseñado a brincar en el dolor.
En una ocasión me contó, que uno de sus recuerdos más preciados, era la carta que le envió en 1970 Marie-Louise von Franz, de la que me decía que algún día, tendría que ser publicada, donde le invitaba a él a hacer análisis y a trabajar con ella. Esa relación se fue estrechando y duraría casi treinta años. También conservaba de ella un frutero de metal, y, un búho etrusco que le dejó cuando murió. Para él, Marie-Louise, había integrado el Eros en su propia vida, era pura experiencia, decía, y él la llamaba: “la mujer del milenio”. Si he entendido bien a Marie-louise, me contaba, “la psicología de Jung se siente en el cuerpo”, es 90% feeling... y nos relató en repetidas ocasiones un sueño que le había contado ella, “...en el que había una catástrofe mundial y que moría mucha gente, pero no todos y que a ella le cortaban la cabeza...”, Marie-Louise lo interpretaba como el “sacrificium intelectus”, y era que ella tenía que sufrir lo que otros no querían sufrir, porque el secreto del chamán es sufrir conscientemente, y el verdadero chamán, nos decía José, es el que pone en contacto a cada uno con su propia verdad interior, por eso decía, que ella era fabulosa, porque en una frase te podía dar todo el trabajo de tu vida!
.... “Remo Roth tiene razón”.., dijo, “...Jung era como Dorneus que dentro de 200 años, vendrá otro Jung y lo redescubrirá...”, y nosotros los Junguianos de ahora, estábamos como los antiguos cristianos, en las catacumbas. Decía que Jung fue un hombre como pensaba Marie-Luise, de esos que aparecen cada 4000 años. Pero, que haya un hombre y una mujer al mismo tiempo, era para José una sincronicidad mas que extraordinaria. Jung nos dejó una llave, decía, pero, nosotros tenemos que usarla, porque él, también ya nos había enseñado todo lo que sabía y todo lo que aprendió con Marie-Louise, ahora tendríamos que procurar esforzarnos nosotros en la introversión, en contactar el feeling, en desarrollar el pensar simbólico y hacer trabajo creativo, para poder ponernos en relación con el Self, porque a partir de ahora, decía, tendríamos que continuar solos el camino, con nuestro Guía Interior...
Nos había dicho que la enfermedad de Marie-Louise, fue el precio que ella tuvo que pagar por haber entrado tan profundamente en el Inconsciente. Y, le recordé que, en una ocasión, él nos contó que Marie-Louise le dijo, que ella había adquirido por su enfermedad, tanta sabiduría, pero, que hubiera preferido no haber tenido que pasar por ahí, y le vino la imagen de que ... “era como luchar contra un gigante asiático”..., pero, entonces, me puntualizó José, “...sí, pero eso fue luego, cuando hubo pasado todo, después de confrontarlo...” Entonces, le pregunté si él, me podía decir algo de todo lo que estaba aprendiendo en su situación y con este sufrimiento?... y si él, como Marie-Louise, había podido ver el sentido y el porqué él había tenido que sufrir todo esto?. José me respondió que en el caso suyo, entre otras cosas, era porque había trabajado mucho, en exceso, y que lo había hecho con tanta intensidad y de manera muy osada. Osado, me decía, es el que lo hace todo, y a demás a valor mexicano, a pecho descubierto, pues Marie-Louise, le había enseñado a luchar, dijo, porque él no supo nunca vegetar. ....Y, eso había sido su vida, si se había equivocado, no lo sabía, pero me dijo que pese a todo lo que esta pasando, volvería a hacer lo mismo y de la misma manera. Y que iba en estos momentos a seguir luchando para ver si podía irse con Agnes a Londres a ver “Coriolanus”.
Luego, José me dijo: “...Yo creo que no he entendido, no me vienen símbolos, imágenes... hace días que no sueño... Pero no hay que esperar, porque nunca llega !!! ...”. Entonces perplejo, le pregunté ¿Y la Función Transcendente?. Y el ¿El “Deo concedente”?. Y me respondió: “...Vamos a ver.. Vamos a ver...”
A la mañana siguiente, cuando llegue al hospital, lo encontré un poco más debilitado, pero, en la misma disposición que el día anterior y le pregunté si había tenido alguna imagen, algún símbolo... Me dijo que sí, ...pero que faltaba uno...
Muy débil, pero incorporándose y sentado en el borde de la cama apoyado en un bastón, tambaleándose por el efecto de la medicación, volvimos nuevamente a trabajar y volvió a preguntarme ... ¿Has soñado algo?.. y comencé contándole un sueño que había tenido la noche anterior...
Estuvimos conversando durante un tiempo. Le pregunté, si en su trabajo creativo lo había hecho todo, me respondió que, después de terminar la traducción de “Número y Tiempo”, que había hecho por amor a Marie-Louise, tan solo le habían faltado aún por escribir, unas 50 líneas sobre el motivo de “La Dama Negra/el Eros y el Anthropos/el comercio”.
También, le pedí, más tarde, si podía amplificar los motivos de un sueño suyo, que, en cierta ocasión, me contó y, que, desde entonces, reflexiono sobre él. Cuando él lo tuvo, hacia ya dos años, me dijo: “...Sabes, creo que me voy a morir ya pronto... tuve este sueño...”:
“...Estoy con R. y veía una jovencita que agitaba una flor en su mano... esperando que le dijera de que era... y entonces una voz me dice: ...”El rojo jitomate y el palpitante Eros tienen que unirse en Europa en Occidente...”
El jitomate, me dijo, es lo que esta a punto de explotar, de estallar y un mexicano le dijo en una ocasión, extendiendo los dedos de la mano, que nunca dijera tomate, que dijera jitomate porque es el “ombligo”, que lo contiene, que lo sujeta. También me dijo que podía encontrar un paralelo de esto en el hexagrama del I Ching: “La plenitud”.
El rojo, es lo que me ha pasado a mí, y lo que le pasó a Marie-Louise, a tu mujer, en México decimos “colorado”. Marie-Louise me dijo una vez que soñé algo “colorado” con el cristianismo, que era para ver el lado bueno del cristianismo. Vds. son injustos, en mi opinión, aquí en Europa, con el cristianismo. ¡Pero si tú siempre lo habías puesto verde en México!, le respondí, “...Si, allí fue algo diferente, pero tú no tienes que decir que es verde porque lo diga yo, sino porque tu lo hayas meditado...”
Le di las gracias por haberme enseñado a suspirar, a resollar, como decía él, y respondió “...que no las merecía, porque eso era el cuerpo, la sabiduría del cuerpo, la sabiduría absoluta, perenne, del inconsciente, como la llamaba Jung. Yo fui con Vds. todos esos años para enseñarles a ponerse en contacto con ella, así que todo lo que me pagaron ya está bien pagado...”. Él siempre nos había insistido mucho, en el peligro de quedarse sólo en la parte intelectual y abstracta y no incluir la dimensión del feeling. En una ocasión, me había dicho, que a él, Marie-Louise, también le había enseñado a resollar. Entonces me vino a la memoria uno de mis primeros sueños, y que más me han impresionado. En el que “...estaba en una cabaña, en las montañas, con Marie-Louise, tumbado junto a ella, y me cuenta como Jung le enseñó a hacer algo con el vientre, con el cuerpo, y en un momento determonado, sufría yo, como una crisis de asfixia y ella me cogía con energía la cabeza y me sacudía con fuerza, como para ayudarme a liberarme de algo y para que pudiera aprender lo que a ella, le había enseñado Jung...”
Muy fatigado ya y tambaleándose le pregunté, si quería que lo tumbara pero me dijo que no, porque le daba miedo acostarse. Me senté a su lado y mientras recostado sobre mi, escuchaba latir mi corazón, me dijo: ¡Vamonos...! ¡Vamonos...!. ¿A dónde?, le pregunte. “A ninguna parte”... “Llama a Agnes”... y tras unos minutos de silencio exclamó: ¡Un Ajedrez!... ¡Un Ajedrez!...
Poco después señalaría con un dedo la silueta de un “Triángulo”, mientras pronunciaba con esfuerzo y con dificultad la palabra “Veinte”, y ya muy cansado, se quedó dormido.
José desde hacía tiempo me encomendó, que llegado este momento, no quería que se hiciera nada a su muerte, ni misas, ni funerales, ni esquelas, solo incinerarlo y llevar sus cenizas a México junto a las pirámides. Y me encomendó, que con su hija Agnes, nos hiciéramos cargo de la custodia de sus trabajos, más de 20 publicaciones en cuatro idiomas, así como, que enviáramos a Berlín sus trabajos sobre México y muy especialmente nos encargó ocuparnos de su “Diccionario de Náhuatl”, con más de cien mil palabras, en cinco idiomas, que conforman un total de 24 volúmenes, sobre el que dijo Dieter Baumann, que era un trabajo sin igual y que sería una obra que perduraría durante centurias. José me dijo, que su trabajo no había sido reconocido, pero sí por Marie-Louise quien le dijo, en una ocasión, que él no se podía imaginar la importancia de los trabajos que él había realizado, y, especialmente, el de “Número y Eros”. También, me contó que en cierta ocasión, que fueron a pedirle informes a ella, de un departamento del gobierno Suizo, para otorgarle la nacionalidad a José, cuando le preguntaron si creía que él, tendría éxito en sus investigaciones, ella les respondió que, “...eran tan inteligentes que, quizá, sólo después de 100 años serían reconocidas...”
Al día siguiente, cuando le llamé por teléfono desde España, fue la última vez que hablamos, le encontré con mayor dificultad para articular las palabras, le pregunté como se encontraba y me respondió con su habitual sentido del humor: “...Más puesto que un calcetín...”, igual que como los días atrás, que pese a su difícil situación, no había dejado de bromear con nosotros.
Cuatro días después, se abriría para él, la misteriosa “fenestra aeternitatis” y ya nos dejaría para siempre, pero durante ese tiempo se irían reuniendo, a su alrededor, sus seres más queridos, a los que tanto quiso, y también, por los que tanto había sufrido.
No me cabe ninguna duda, de que José Zavala, ha sido un hombre honesto, integro y autentico y con su amistad, sus enseñanzas y su ejemplo, ha afirmado mi fe en la vida y en su misterio. También veo cómo, cuantos le conocieron o trabajaron con él, manifiestan su profundo afecto, respeto y consideración por esta personalidad de tan relevante humanidad y que con tanta humildad estuvo compartiendo su vida con nosotros. Con toda certeza, tiene de sobra merecido el descanso del guerrero, y como en sus versos preferidos de “Enrique V” : ¡...Que la Musa de Fuego, que asciende, lo lleve con ella, hasta el brillante Cielo de la Invención...”!
Valencia del 2 al 13 de mayo de 2006
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ENCOUNTER WITH JOSÉ ZAVALA (LAST REFLECTIONS)
Translated for Marta S. Peréz
I started this writing after the trip to Zürich I made when I received the disturbing news concerning our dear friend José Zavala’s worsened state of health. Being aware these would be no doubt his last hours or days, I went there with Andrés, very hastily, in order to see him off. Our meeting has been to me a very deep and moving experience, full of wisdom. José proved to be a really humble, honest and authentic human being.
During my trip I remained thinking over the question I had made to the I Ching concerning the meaning his illness could have for me. The answer was hexagram No. 30, The Clinging, Fire. There it was said:
“To the superior man it makes no difference whether death comes early or late. He cultivates himself, awaits his allotted time, and in this way secures his fate.”
Having arrived at the hospital, his friend Annemarie told us he had spent a very bad night, and at 9.00 a.m. she thought he had passed away, but he slowly recovered. When we entered his room he stood up with difficulty, trying to step and afterwards in front of us, silently, he sat at the edge of the bed and started writing some lines in his notebook of active imagination. Then he showed us some of its pages, where he had translated some verses of Shakespeare’s “Henry V” to the náhuatl.
It was a wide, peaceful room full of light where he was in, and it had a very impressive view of the city, crowned by the Alps, at the University Hospital, the E.T.H., just where years before C. G. Jung had given his lessons on Psychology, but José let us know that there he felt imprisoned, so far away from his little apartment, at the Winterthurerstr. 651, which he so much missed then, where he had left all his works, his books and his remembrances, and where, as he told us then, he wished to return.
There, at the hospital, beside his notebook of active imagination, he also had the I Ching and Shakespeare’s plays, whose “Coriolanus” had been reading. He said in this drama lied in all its extent the mother complex. This was the play he had meant to see next summer, in London, with his daughter Agnes. He also had next to him “Hall Ar-rumuz”, the book Marie-Louise von Franz had written during her long-lasting illness, and which he then gave to me, drawing my attention to a page and telling me that one could find out there the key to the reconciliation between Christianity and Islam.
He showed himself interested in the activity of our group of Valencia, and asked us what were we dealing with, and felt glad when he was told we were again working on García Lorca’s poem: “A las cinco de la tarde”. After that it seemed to me a synchronicity the fact that during the last meeting of our group in Valencia, being José absent, Ana brought us the verse “un niño trae la blanca sábana” , and interpreted it as the prelude of a death, which in the poem had a negative connotation, but instead of that, José here in the hospital was compensating in a positive way that attitude that is reluctant to see and confront suffering consciously.
Several times these last four years he had told me his dreams and active imaginations had been announcing and bringing him images of death. So he had been getting ready for that from then on. Once he told me he had heard, in a dream, a woman’s voice asking him …“if he felt satisfied for what he had done during his life”, … and he answered, …“Yes!”. Another time the same voice asked him …“when he would like to die”… and then he replied: …“Whenever I’d seen all the plays by Shakespeare!”… And after having said this, he told me with a smile he was still short of two of them. Another time he also told me he was aware he would be dying soon, for he had recently felt very happy and had had very gratifying dreams, such as this one: “…her daughter was coming with her friend and had him eat many delicious things…”. But he also was aware it wouldn’t be easy, because once he had said to me that he would need a lot of energy to die, and it would be very difficult. I remember another occasion when he told me that Marie-Louise had advised him to imagine how it would be the other side, for, the moment arrived, this would be of great help, and he added that he could see there that he was meeting with her, and she brought him to Jung and then the three had a meeting with Lawrence Olivier, his favorite actor.
He said the Self brought the problems in order to be confronted, and I was sure José was now fully aware of his face to face with death. Later on he told me in two occasions hat some days ago, in spite of his enormous suffering, he did not want to be put a lethal injection, he said it would have been a pity to do it, for he did not want to go to the clouds, he did not want to escape, but wanted to stay on earth. So he proved to be consciously accepting his fear, his suffering and his pain, facing death with courage and dignity.
Later in the morning arrived to the room Dieter Baumann, Fiamma and an Italian couple who were acquaintances of them and who were very interested in old Mexico. Dieter had told them they had to go to Zürich in order to meet a true Mexican man. José was very kind to everyone, and we all had an agreeable talk.
Alone with him again, José asked me if I wanted to work, and with his emaciated look, lean, long hair, half-lying in the Mexican way, he looked like a true chaman, striving till the last moment to bring a message from the Self, and so in such difficult circumstances we had our last but one analysis meeting.
He asked me, such as he always used to, how I was getting on, how my children and my wife were, and if I had had any image… And I started telling him a dream I recently had with him and Marie-Louise…
While being interested in my wife and her illness, he also asked me to tell her how “chingado” he was, and the fear he had, if this could possibly help her, but also asked her not to forget she had to learn something from all that was happening to her
He also spoke about inner truth, and told me it was the only truth he knew. But it was so difficult to enter the unconscious and see clearly what it expected from us. So I remembered his once and again reiterated questions in front of life tests: What is there behind an emotion? How does it affect me? How am I going to survive to it? What is its meaning for me? What does the Self expects from us?
When he told me he felt a lot of fear, panic in this situation, I asked him how it could be that he, who had been waiting this moment for such a long time, could have now these feelings? He replied me he couldn’t help it…People think that if they did Psychology they would not have to go through this...” He told me he did not want to escape neither anguish nor suffering… He had told me once and again Marie-Louise had taught him to jump into pain.
Once he told me one of his most beloved remembrances was the letter Marie-Louise von Franz had sent to him in 1970, a letter, he said, some day had to be published. There she asked him to enter analysis and work with her. Their relationship would become closer, and would last almost 30 years. He also kept from her a metal fruit-plate and an Etruscan owl she had left him when she died. He considered Marie-Louise had integrated Eros in her own life, she was pure experience, and he called her “The Millenium Woman”. He said: “If I have well understood Marie-Louise, psychology is to be felt in the body, it is 90 per cent feeling…” and he told us more than once a dream she had told him, “where there was a world catastrophe, and many people died, but not everybody, and her head was cut off…” Marie-Louise interpreted it as the “sacrificium intellectus”, and the fact was that she had to suffer what the others did not want to, for a chaman’s secret is to suffer consciously, and the true chaman, he said, is whoever puts each of us in contact with the own inner truth, that’s why he said she was wonderful, for in a single sentence she could give you the work of all your life!
“Remo Roth is right…” he said, “…Jung is a Dorneus, whom another Jung, not until, 200 years ahead, will come and will re-discover him…” and we, Jungians nowadays, we are like old Christians in the cathacombs. He said Jung was a man such as Marie-Louise thought him to be, a man like those who only appear after a period of 4000 years. But the fact that a man and a woman could appear at the same time, it was for José a most extraordinary synchronicity. Jung has left us a key, he said, but we have to make use of it, for he also had taught us everything he knew and everything he had learnt with Marie-Louise; now we had to take pains to introvert ourselves, trying to contact feeling, to develop symbolic thought and making creative work in order to be in contact with the Self, because from now on, he said, we had to follow the path alone, with only our inner Guide…
He had told us Marie-Louise’s illness was the price she had to pay for having entered so deeply into the unconscious, and I had him remember his having told us that Marie-Louise said to him she had acquired a lot of wisdom, however she would have preferred not to have passed through it, and she imagined it was “as if struggling with an Asiatic giant”. José agreed, though he added and emphasized the fact that she said that only after everything was over, after having confronted it… Then, I asked him if he could say something about his learning in his situation and with this suffering, and if he, such as Marie-Louise, could see the meaning and the reason why he had to suffer all this. José answered that in his case, among other things, it was because he had worked too much, excessively, having done it in a very intense and daring way. Daring, he told me, is the one who does everything with Mexican courage, with a bare chest, for Marie-Louise had taught him to struggle, he said, because he could never merely vegetate… And so his life had been; if he was wrong, he did not know, but he told me in spite of what he was passing through, he would have done the same, and in the same way, again. And in these moments he would go on struggling, so that he could go to Londres with Agnes to see “Coriolanus”.
Then José told me: “I think I have not understood, there are no symbols, no images coming up…I haven’t dreamt since a few days ago…But one must not wait, for it never comes!!!...” So, bewildered, I asked him: “And the transcendent function? And the “Deo conquedente?” and he replied: “We’ll see…we’ll see…”
Next morning, having arrived at the hospital, I found him a bit weaker, but in he same state of mind of the day before, and I asked him if he had had some image or symbol… He told me he had, but it was still missing one…
Very weak, but sitting up on the edge of the bed, holding up on a stick, staggering due to the effect of the medication, we returned to the work, and he again asked me: “Have you dreamt of anything?” And I began telling him a dream I had the night before .
We’d been talking for some time. I asked him if he had done everything in his creative work, but he replied that, after having finished the translation of “Number and Time”, which he had done for his love to Marie-Louise, he only had to write a few 50 lines about the subject of The Black Lady/Eros and Anthropos/trade”.
Later on I also asked him if he could amplify the symbols of a dream of his he had told me once about which I have been thinking since. When he had this dream, two years ago, he had said to me: “You see, I think I’m going to die soon… I had this dream:
…”I am with R. and see a young girl who is shaking a flower in her hand… waiting for me to say which sort of flower it was… and then a voice tells me… ‘The red jitomate and the palpitating Eros have to join together in Europe in the West’…”
The jitomate, he said, is what is about to explode, to burst, and a Mexican man told him once, stretching his fingers, he must not say tomate, but jitomate, for it is the “navel” containing it, holding it fast. He also told me I could find a parallel for this in the I Ching Hexagram: “Abundance”, No. 55.
“Red is what has happened to me, and what has happened to Marie-Louise, and to your wife; in Mexico we say “colorado”. Marie-Louise told me once I had dreamt of something ‘colorado’ about Christianity, that it was to see the good side of Christianity. To my mind you are unfair with Christianity here in Europe”. I replied, “But if you had always put it green in Mexico!” “Yes, he said, it was somewhat different, but you mustn’t say it’s green because I’m saying it, but because you have yourself thought on it!”
I thanked him for having taught me to sigh, to pant, as he used to say, and he replied that he “did not deserve my thankfulness, for it was the body, wisdom body, absolute, perennial wisdom of the unconscious, such as Jung called it. I went with all of you all these years in order to teach you how to contact that wisdom, so what you have payed me out is well payed…” He always had very much emphasized us the danger of remaining only on the intellectual and abstract side, and not to include feeling dimension. Once he told me Marie-Louise had also taught him to pant. Then I remembered one of my first dreams, which has most impressed me. “I am into a bungalow in the mountains with Marie-Louise, lying beside her, and she tells me how Jung has taught her to do something with the belly, with the body, and suddenly I am caught by a crisis of asphyxiation, and then she vigorously takes my head and shakes it hard as if helping me to deliver from something, so that I could learn what Jung has taught her…”
As he looked already very tired, and tottering, I asked him if he wanted me to lie him on bed, but he told me not, for he was fear of lying. So I sat down beside him and, leaning on me he remained for a while listening to the beat of my heart and told me: “Let’s go…! Let’s go…!” “Where…?”, I asked him. “Nowhere. Call Agnes!” and after some minutes of silence he exclaimed: “A chess…! A chess...!” Then, after a few moments, he draw with his finger a “triangle”, while making an effort to say with difficulty the word “Twenty”. Afterwards, feeling very tired, he fell asleep.
A long time ago José had commended me that, arriving this moment, he did not want anything done for his death, no requiem masses, no funerals, no obituary notes. He only wanted to be incinerated and his ashes be taken to Mexico, beside the Pyramids there. He also commended me that together with his daughter Agnes, we would take charge of his works, more than 20 editions in 4 languages, and also we would send to Berlin his works about Mexico and very especially he asked us to take care of his “Diccionario de Nahuatl”, which contains more than one hundred thousands words in five languages, making a sum total of 24 volumes, about which Dieter Baumann said it was a unique work that would last for centuries. José told me his work was not recognized, but it was by Marie-Louise, who said to him once that he couldn’t imagine the importance of his works, especially “Number and Eros”. He also told me she was once asked information about him by a Swiss Department in order to give him his nationality, and they wanted to know if she thought he would succeed in his searches, to what she replied that “…they were so intelligent that only after 100 years they would be recognized…”
Next day, when I phoned him from Spain, it was the last time we talked. I found him with more difficulty to articulate words. I asked him how he felt and he answered with his usual sense of humor: “…Más puesto que un calcetín…” [I am ready]. Such as some days ago, in spite of his difficult situation, he had been always joking with us.
After four days, the mysterious “fenestra aeternitatis” would open for him, and he would leave us for ever, but meanwhile his most beloved would gather around him, those he had so much loved and also for whom he had so much suffered.
It’s without question for me that José Zavala has been an honest, upright and authentic human being, and thanks to his friendship, his teachings and his example my faith in life and its mystery has asserted itself. I also could see those who have known him or have worked with him, expressing their deep affection, respect and consideration for such a relevant and human personality of his, and for his humble sharing his life with us. Most certainly he only too well deserves the warrior’s rest, and such as in his most favorite verses of “Henry V”: “Oh, for a Muse of fire, that would ascend / [might take him with her to] /The brightest heaven of invention!”
Rafael Monzó
Valencia, 7 at 13 of May, 2006
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UN SACRIFICIO AZTECA CONTEMPORÁNEO
Rafael Monzó
Dos meses después de la muerte del Dr. José Zavala, me escribió Marta Susana Pérez desde Zavalla, Argentina, para contarme un sueño que ella había tenido: ... “ esta anocheciendo, me encuentro en un lugar desconocido, en un cruce de avenidas inmensas, anchísimas, por las que no pasa ningún vehículo, de algún modo yo observo la escena: llevan en andas a alguien que había estado enfermo, luego veo que se trata de Dr. Zavala, lo llevan en andas dos hombres. El Dr. Zavala dice algo así como que le han sacado el corazón, algo se dice también sobre una mujer que participaba de ese como cortejo, era criada o algo así, al hombre lo sacaban de algún lugar (¿un hospital?, ¿Para llevarlo a ver un espectáculo?- no en el sentido de un show sino como de algo que se presencia, podría ser una representación teatral sacra, lo raro era que él estaba a la vez dentro de un ritual, pues lo llevaban en andas, y también lo iba a presenciar como si se tratase de otro - parece raro, pero en el sueño era así). Yo también cruzo por esas avenidas inmensas y me fijo por si vienen vehículos pero no se ve ninguno, están desiertas, el Dr. Zavala tiene la camisa abierta, yo le miro el pecho esperando ver un hueco, pero se ve sólo la piel del pecho normal. En algún momento, también de forma extraña, el Dr. Zavala se fusiona con Padre Amadeo, un monje trapense ya fallecido que conocíamos y que compartió con nosotros un tiempo en Zavalla hace unos años...”
Hacía más de diez años que estaba manteniendo correspondencia con Marta, ella pertenece a un grupo de trabajo interesado en psicología, con el que yo había llegado a contactar a través de Dieter Bauman y H.Yehezkel Kuger, un amigo de Jung, ella había traducido el libro de su esposa Rivkah Schärf “The archetypal significance of Gilgamesh: A modern ancient hero”[1], también había realizado otras traducciones como “Studien zu C. G. Jungs Psychologie“[2] de Toni Wolf, y había mantenido durante años contacto con su sobrino el Dr. Pablo Naeff de Basilea, quien en los años de juventud tuvo el privilegio de haber sido quien presentara a Jung, una tarde en Bollingen, a Marie-Louise von Franz. También Marta había traducido numerosos escritos de Barbara Hanna y de Marie-Louise von Franz. Durante los últimos meses ella estuvo siguiendo con mucho interés y preocupación hasta él fin, la enfermedad de José.
Cuando despertó de su sueño, dijo que recordó inmediatamente la traducción que estaba haciendo, del libro del Dr. Zavala: “El desarrollo psíquico en la antigua simbología mexicana”[3], y que él mismo le había estado supervisando, en donde se aludía muy extensamente al corazón que los mexicanos ofrecían en sacrificio para el orden del cosmos. Se trata del inicio del cántico: "La flor, mi corazón, se está abriendo...", y ella creyó que era realmente muy significativo. Allí se habla del corazón y de la flor, íntimamente relacionados, el sacrificio del corazón permitía vivificar y poner en movimiento al sol en su curso celeste. Comentaba Marta que el fortalecimiento del sol y el dotarlo de vida y movimiento, gracias al sacrificio del corazón, hablaba de la acción de Eros, que es sacrificio y entrega devotos, y que de ese modo acrecienta y vivifica la conciencia, ese Corazón del Mundo (para emplear la expresión que usa su amigo Alberto en uno de sus escritos) y hacía posible que éste no estallara en pedazos. En estos momentos tan terribles de guerra y destrucción en el mundo, decía Marta, que esa imagen le parecería anunciadora de esperanza para el ser humano, es decir, que más allá del sentido personal del sueño encontraba otra dimensión, y ojalá que fuera así, pensaba, pues todo lo que está sucediendo es realmente terrible. La presencia de "Padre Amadeo", le decía su amiga Amelia, podía aludir a lo religioso, y realmente la "procesión" del sueño tenía ese carácter. También cuando lo comentó, se habló del "Sagrado Corazón de Jesús" y del "Sagrado Corazón de María" en el simbolismo cristiano.
Pocos días después de recibir su carta y conmovido por este sueño, como era sabido que el corazón representaba el órgano más preciado que los aztecas podían ofrecer a sus dioses y que había sido el deseo expreso de José Zavala, que a su muerte sus cenizas fueran llevadas a Tenochtitlán, volví a leer la introducción de su libro, y de forma muy significativa y con gran sorpresa para mí, decía refiriéndose a Tenochtitlán, la ciudad con templos más grande y mejor organizada del mundo de entonces, que como en el sueño, “mediante dos grandes calles entrecruzadas”, estaba dividida en cuatro distritos, y consistía en templos y palacios, escuelas de música y de estudios superiores, bibliotecas y un gran jardín zoológico.
También nos relataba José en su trabajo, “que por la devoción con la que llevaban a cabo sus prácticas religiosas, así como la atención que dispensaban a sus dioses, los antiguos mexicanos serían envidiados por los tercos inquisidores. En nombre del cristianismo todo fue destruido brutal, atrozmente y con una crueldad que dejó en las sombras el horror de los sacrificios humanos. Pero el deflujo mexicano de los dioses no se detuvo en absoluto por eso, el Tonalamatl fue y sigue siendo tenido en cuenta una y otra vez para el cálculo del tiempo hasta el día de hoy. Las fiestas son celebradas una y otra vez y los textos entonados y recitados con la misma devoción, pero sin la pompa de aquellos tiempos, también la fiesta de Atamulcualitzli se sigue así parece celebrando siempre aún con sencillez en las cadenas montañosas mexicanas”.
En el prologo a su libro, Marie-Louise von Franz dice “que el Cántico Religioso que comenta el Dr. Zavala, penetra iluminando los profundos trasfondos de la cultura primordial mexicana y que en ninguna parte, él había herido con una interpretación racional, su secreto del acontecer de la imagen primordial, el motivo de las nupcias sagradas, que representa en todas las grandes religiones un secreto último, un arquetipo, cuya activación en la vida del individuo tiene consecuencia curativa, el devenir entero y solución de conflictos”.
En la introducción a su interpretación psicológica del Canto Mexicano, el Dr. Zavala nos dice “que se hace visible que el accionar religioso de los hombres les permite una confrontación con los contenidos del inconsciente, y a través de esto llevar a cabo el proceso de individuación. El cántico, que interpreta, es así un testimonio antiguo de la confrontación con los poderes del inconsciente, tal como era necesario para los hombres de todos los tiempos, y tanto más lo es hoy, pues el hombre actual se encuentra amenazado por la perdida del alma, o la ha perdido ya y debe buscarla nuevamente. Es el merito de C. G. Jung, nos dice, el habernos forjado y regalado la llave que abre las puertas del inconsciente a la comprensión científica, humana y practica. De ese modo es posible abrir al hombre de hoy hasta cierto punto el sentido de un texto tan oscuro y revuelto, y producir una comprensión aún más profunda entre los hombres de dos culturas tan diferentes: la europea y la mexicana”.
Por eso no deja de ser muy significativo que al final del sueño aparezca José Zavala fusionado con el Padre Amadeo, un monje trapense norteamericano que vivió de manera individual y abierta su propia vocación religiosa y que había mantenido una actitud crítica con su comunidad. Él con sus propias manos erigió una ermita de piedra cerca de su monasterio, y también conocería a Alan Watts en un encuentro de religiones al que acudieron. Durante el tiempo que permaneció en la pequeña comunidad de Zavalla, con Marta y otros compañeros, les obsequió con una pequeña sirena de piedra que esculpió y que permanece en un pequeño estanque del jardín. En un trabajo desarrollado por Iolanda Stocchi[4] ella interpretaba el motivo de la sirena como una tentativa de encarnación del principio femenino y del Eros, y es este el principio que permite poner en relación y unir a los opuestos.
Cuando terminé de leer el sueño y los comentarios que hizo Marta, también me vinieron a la memoria la referencia que Marie-Louise von Franz había hecho sobre José Zavala en uno de sus escritos[5], así como las palabras que había pronunciado Dieter Baumann con motivo de la muerte de José Zavala[6], donde primeramente comparó el esfuerzo creativo de la vida de José con el propio compromiso de Jung con su destino y continuó diciendo que José con su propio sacrificio, en su esfuerzo creativo, había dado su energía a los Dioses Mexicanos.
Marie-Louise en su escrito decía: “Recuerdo el caso peculiar e impresionante de un mexicano, católico y culto. Aunque desde un principio me resultó simpático, me sentía incomoda con respecto a él, porque no conseguía entenderle y sospechaba, al mismo tiempo, que tampoco él sabía qué hacer con lo que yo decía. Luego, de repente y sin ningún nexo aparente con su vida exterior, tuvo este sueño: ... „En la bifurcación de un árbol había una obsidiana muy grande. De repente ésta cobró vida, saltó del árbol y comenzó a rodar por el suelo de manera amenazadora hacia el soñador. Él se asustó mucho y echó a correr para salvarse. El soñador encontró luego a un par de trabajadores que habían cavado un hoyo cuadrado en el terreno. Éstos le gritaron que se metiera dentro y se quedara quieto. El soñador lo hizo y entonces la obsidiana comenzó a encogerse cada vez más hasta tal punto que se redujo al tamaño de un puño poniéndose a los pies del soñador como si la hubieran „adiestrado“...
Cuando escuché este sueño, exclamé sin querer: „Pero, Dios mío, qué tiene que ver usted con Tezcatlipoca?“. Por casualidad sabía que la obsidiana era el principal símbolo de esta antigua divinidad azteca. Así descubrí que el soñador era por ¾ partes azteca, lo que hasta el momento nunca había revelado, puesto que en México aún existen prejuicios raciales. Ahora sabía por qué nuestra comunicación y reciproca comprensión eran casi difíciles: los Amerindos piensan de manera mitológico-metafórica y por tanto con el corazón, y nuestro pensamiento racional y abstracto les resulta completamente ajeno. Entonces me adapté y comenzamos así a entendernos. Este sueño abrió una profunda herida en el soñador y afloró a la superficie no sólo un profundo dolor y rencor por las atrocidades llevadas a cabo por el pseudo-cristiano Cortes y su banda de aventureros codiciosos de oro, sino también un ardiente interés por las antiguas divinidades aztecas. Así este hombre reencontró sus raíces y comenzó en modo creativo a trabajar con antiguos textos aztecas. Su neurosis se curó y él fue transformándose cada vez más en si mismo. Ahora podía comprender mucho mejor también las verdades cristianas, o sea verlas en su paralelismo arquetípico con los mitos religiosos aztecas. Aunque los delitos de Cortes remontan a más de 400 años, este hecho histórico se escondía en modo directo detrás de aquella desorientación del alma que vivía el soñador y por la cual él se había sometido a análisis. La imagen divina arquetípica todavía viva, el Dios Tezcatlipoca, estaba verdaderamente, y no de forma simbólica, persiguiéndolo y ahora que le hacía frente y se relacionaba con él, era capaz de encontrar el contacto con las almas de sus antepasados y con sus raíces culturales y religiosas”.
Dieter, en su comentario, dijo de Jung, que él había considerado el “Fausto” de Goethe como una obra inacabada, y su propia vida, como una penitencia por “Fausto”. Interesado por esta cuestión busqué los propios comentarios de Jung en su libro “Recuerdos sueños y pensamientos”[7].
Allí cuenta “que cuando llevó acabo su experimento de penetrar en la senda insegura que conducía a las profundidades del inconsciente, pensó en las palabras de Goethe: “...atrévete a abrir las puertas ante las cuales todos prefieren pasar de largo...”. “Fausto II”, decía, era algo más que un ensayo literario. Era un eslabón en la Aurea Catena, (Cadena de Oro, es una alusión a la formula alquímica ”Aurea Catena Homeri”, 1723. con ello se hace referencia a una fila de hombres sabios que, comenzando por Hermes Trimegistos, unen la tierra y el cielo) que desde los inicios de la alquimia filosófica y del gnosticismo hasta el Zaratustra de Nietzsche, representa un viaje de exploración hacia otro polo del mundo”.
En sus años de juventud, dice Jung “que se enteró de que su abuelo, según la leyenda, era hijo natural de Goethe, y que tras la lectura del “Fausto” había quedado impresionado, en él halló la confirmación de que hubo algún hombre que también vio el mal y su enorme poder para transformar el mundo, y más todavía, el papel misterioso que desempeña en salvar a los hombres de la oscuridad y la desgracia, y en esto Goethe le pareció un profeta, pero no podía perdonarle que se hubiera librado de Mefistófeles con un simple escamoteo. “Fausto”, decía, representaba la respuesta que Goethe había dado a las cuestiones de la época. Pero pese a su admiración por él. Censuraba la solución definitiva del libro. El frívolo menosprecio de Mefistófeles le ofendía, así como el impío desdén de Fausto y principalmente el asesinato de Filemón y Baucis”.
Jung también nos cuenta “que en su juventud quedó preso inconscientemente del espíritu de la época, y que no dispuso de medio alguno para sustraerse a él. “Fausto”, le hizo vibrar en lo mas intimo y le afectó de tal modo que personalmente no podía comprender nada más. Se trataba principalmente del problema del antagonismo entre el bien y el mal. Entre el espíritu y la materia, la luz y la oscuridad, que le preocupaba intensamente. Fausto, el filósofo inepto, desorientado, le parecía chocar con su parte oscura, con su inquietante nombre, Mefistófeles. Pese a su naturaleza negativa, Mefistófeles, decía, representa, frente al sabio marchito que pasa insensible ante el suicidio, el propio espíritu de la vida”. Jung reconoció “que sus contradicciones internas aparecían aquí dramatizadas. Goethe había hecho en cierto modo un rápido esbozo y un esquema de sus propios conflictos y soluciones. El binomio Fausto-Mefistofeles se resumía para él en un único hombre que era él mismo. En otras palabras, dice, que se sentía afectado y reconocido, y ahí se hallaba su propio destino, razón por la cual todos los episodios del drama le afectaban. Ninguna de las conclusiones podía resultarle indiferente. Posteriormente vinculó en su obra conscientemente lo que Fausto dejó pasar por alto: el respeto a los eternos derechos humanos, el aprecio de lo antiguo y la continuidad de la cultura y de la historia del espíritu”. (Esta actitud se expresó en la inscripción que escribió sobre la puerta de su casa en Bollingen: “Philemonis Sacrum – Fausti Poenitentia” ( El Ataud de Filemón – Penitencia de Fausto)
Es en el acto v de “Fausto II”[8], donde aparecen Baucis y Filemón, invitando a su mesa a un viajero, como antaño habían hecho ya con Júpiter y Mercurio, cuando recorrieron Frigia de incógnito, y sus habitantes se negaron a acogerlos, los ancianos por el contrario con gran generosidad les dieron de comer, para lo que tuvieron que sacrificar su último ganso. Los Dioses mas tarde se dieron a conocer, y les dijeron en agradecimiento que pidieran un deseo, entonces eligieron ... “vivir juntos un cierto tiempo y morir al mismo tiempo”... y cuando murieron, Baucis fue transformada en un Tilo y Filemón en un Roble que abrazaría al Tilo para siempre.
Jung comentaba “que frente al desdoblamiento de su personalidad, Fausto le había dado la palabra clave: “ Dos almas viven, ay, en mi pecho”, pero no le había aclarado la causa de esa discrepancia consigo mismo. La opinión de Fausto le pareció coincidir con la suya. Pero decía que entonces, él no pudo, cuando leyó el “Fausto”, sospechar hasta que punto el extraño mito del héroe de Goethe era colectivo y cuan proféticamente anticipó el destino alemán. Por ello se sintió aludido personalmente y cuando Fausto, por altivez y petulancia, comete el asesinato de Filemón y Baucis se sintió culpable, algo así como si en el pasado hubiera tomado él mismo parte en el asesinato de los dos ancianos. Esta extraña idea le aterraba y veía como de su propia responsabilidad el expiar esta culpa o evitar su repetición”.
En el “Fausto” serían asesinados Filemon y Baucis y destruida por el fuego su casa, a causa de la ambición de su vecino Fausto que en la extrema vejez anhelaba aquel paraje para su residencia, desde la que pudiera divisar la amplitud de sus enormes propiedades. Dieter Baumann mencionaba en su comentario que no es posible superar la actitud colectiva “faustica” que lleva al fin del mundo (la conquista de la naturaleza, la destrucción de la materia, la sobrepoblación, la globalización...) Así la vida de Jung como individuo, había sido la contraria de esa actitud y también una compensación de esa actitud “faustica” generalizada. Los valores del Eros son demasiado pequeños, decía, y el espíritu de conquista muy grande. Pero el problema del poder, desaparece cuando uno es profundo en una reflexión. José Zavala había sido un individuo que hizo todos sus trabajos sin una actitud mercenaria y con un carácter modesto. Él había realizado muchas investigaciones con el Calendario Mexicano, el I Ching, y con el Espiritu de Eros, y Marie-Louise había dicho que la sincronicidad estaba más en relación con el Eros, así como la causalidad estaba más en relación con el Logos. La sincronicidad es el “Espiritu del Momento” y los mexicanos habían alcanzado una gran precisión con su calendario, pero ellos tenían “una religión del miedo”... hacían guerras de flores para coger prisioneros y sacrificarlos porque si no hacían esto, el tiempo se detendría.
En relación con esto me vinieron a la memoria las palabras que cita Jung, de Ochwiä Bianco, el jefe de los Indios Pueblo de Nuevo México, que él conoció y que más tarde de manera imprevista y prodigiosa también conocería Dieter en su viaje a Estados Unidos. Jung constató “que el pueblo indio era extremadamente reservado e impenetrable por completo en lo que respecta a su religión. Del ejercicio de su culto hacía intencionadamente un misterio. Jung consideró esta actitud como un secreto vital, cuya revelación comportaba peligro tanto para el individuo como para la colectividad. El guardar el secreto da al pueblo orgullo y fuerza de resistencia frente al predominio del blanco. Le da unidad y firmeza y se siente como certeza que los pueblos existirían como colectividad independiente mientras sus misterios no fueran desvelados. “Nosotros somos un pueblo, que vive en el techo del mundo, le reveló Ochwiä Bianco, somos los hijos del padre sol, y con nuestra religión ayudamos diariamente a nuestro padre a recorrer el cielo. No lo hacemos solo por nosotros, sino para todo el mundo. Si no pudiéramos ejercer más nuestra religión, no saldría el sol ya más en diez años. Entonces sería siempre de noche”. Al escuchar estas palabras dice Jung “que comprendió en que consistía la “dignidad”, la serena naturalidad del individuo: es el hijo del sol, su vida tiene un sentido cosmológico, ayuda a su padre y mantenedor de toda vida en su salida y ocaso diarios”.
Dieter Baumann contó que en un documento de 1536, se relata que en EEUU unos indios, seguían al sol para darle la fuerza y que pudiera renacer cada día. ¡Que existe más digno que ser responsable de la continuidad del sol, del consciente y de la vida!, nos decía.
En primavera y en Otoño ellos celebraban unas “carreras”, en las que semidesnudos se pegaban en el cuerpo plumones de águila, que es la única ave capaz de volar y mirar al sol, y pensaban que esas plumas que se iban desprendiendo con el esfuerzo sobrehumano que realizaban en su frenética carrera, transportaban las fuerzas de su carrera hasta el sol. Él interpretaba esto diciendo que esta es una forma más alta, más desarrollada, y menos primitiva que los sacrificios humanos, que practicaban los aztecas, y de esta manera se le da la propia energía al Dios, pero esto se realizaba mediante el propio sacrificio. También José Zavala había continuado este proceso en su propia vida, él había dado la energía a los Dioses Mexicanos, él había reflexionado, había hecho una búsqueda sobre el sentido psicológico de sus mitos y lo que significan en la vida de cada uno.¡Esto es lo que necesita nuestra civilización!, nos dijo.
Terminaba su comentario diciendo que en Europa los países mediterráneos no habían conocido la “Reforma”, y por eso los protestantes eran considerados herejes. Pero la Reforma permitió una relación más directa con la Divinidad, sin la necesidad de un intermediario. Sin embargo Jung decía que ellos se quedaron a medio camino porque solo “protestaron”, la continuación era la Psicología, y él consideró que no solo había un Dios en el Cielo, sino que también había un Dios Interior, pero que este no era como se pensaba en el Cristianismo “solamente bueno”.
En una entrevista que hicieron a Dieter Baumann en 1998[9], en la que hablaba de sus recuerdos familiares y de la vitalidad creativa de los pequeños grupos de investigación, dedicados a la Psicología Analítica, decía de Jung “que él estimulaba a todo aquel que quería seguir su propio camino creativo, y le daba alegría estimular a otros a tener el valor de continuar el propio camino de individuación. Diter continuaba diciendo “que cuanto más uno se desarrolla en su creatividad, menos necesidad tiene de empezar a influenciar a los demás, y mucho menos de oficializar el camino que uno ha hecho”. Después se refería a un comentario de Jung al respecto de que la gente se divierte jugando juntos a “El pastor y sus ovejas”, lo cual no tiene nada que ver con la búsqueda del “Si Mismo” profundo. Todos estos institutos y escuelas tienen el merito de difundir, de hacer puentes, pero cuando desarrollan una ideología pueden caer en el dogmatismo”, y decía que ellos desde 1983 tenían un grupo informal de amigos, fundado por la Dra. von Franz y otros que habían dado su estimulo. “No tenemos ninguna estructura ni presidente, solamente nos reunimos y cualquiera de nosotros presenta un trabajo que ha escrito o alguna investigación que esta realizando y luego lo discutimos entre todos. También en Italia y Estados Unidos se formaron grupos junguianos vitales y profundamente estudiosos con los cuales trabajó y supervisó, que no están aceptados por la Sociedad Internacional y, sin embargo, son muy inquietos y creativos e investigan, crean y se autogestionan”.
Dieter me comentó en una ocasión que notaba muy buen ambiente en este grupo de psicología que se había formado en torno a José Zavala, y que esto era algo único. Además nuestro grupo, decía, permitía el desarrollo “individual” pero también dejaba espacio para el Eros, pero para las personas que tenían ambición no era este un grupo interesante, porque esto parecía demasiado caótico.
José Zavala fue de la misma opinión que Marie-Louise von Franz que pensaba que había que tener una profesión de la que vivir y que la psicología debía de ser un hobbi, y Dieter me dijo al respecto, que él pensaba que la suya seria quizás la última generación de analistas profesionales, porque creía que en el futuro podría ser como “los curas obreros” que trabajan por su propia individuación, pero también trabajan con otros.
Sea toda mi gratitud y reconocimiento para José Zavala, un hombre natural, modesto, austero, y sencillo, que nos deleitó con su gran sentido del humor, y compartió con nosotros su profunda humanidad. Él supo alumbrar una personalidad excepcional, y de gran trascendencia psicológica, que con su obra, y su propia vida, como lo hicieran C. G. Jung y Marie-Louise von Franz, fue un ejemplo vivo de la confrontación con los contenidos del inconsciente y la lucha por la realización de la individuación. Él nos transmitió, siempre fiel a su verdad interior, la vivencia directa de la Psicología Analítica como una filosofía practica de vida, que con la ayuda del Eros y el interés en la búsqueda del sentido de la vida, nos permitiera abrir en la profundidad de cada uno, las puertas de la Religión Interior.
Valencia, Verano de 2006.
[1]“The archetypal significance of Gilgamesh: A modern ancient hero”. Rivkah Schärf Kluger, Daimon Verlag. Einsiedeln,Switzerland.1991
[2] “Studien zu C.G.Jungs Psychologie”. Toni Wolf ,Daimon Verlag.Zürich,Switzerland.1981
[3] “Die psychische Entwicklung in altmexikanischer Symbolik”. José Zavala, Verlag Adolf Bonz. Stuttgart.1977
[4] XVI Reunión Internacional de Psicología de C.G.Jung y Marie-Louise von Franz . Mareny de Barraquetes. Valencia. 2001
[5] De : Maire-Louise von Franz, Reflejo sobre la dimensión histórica del análisis, en “Dimensión Arquetípica del Alma”. Daimon. Einsiedeln,1994,S. 15f.
[6] XXI Reunión Internacional de Psicología de C.G.Jung y Marie-Louise von Franz . Mareny de Barraquetes. Valencia. 2006
[7] Recuerdos sueños y pensamientos. C.G. Jung . Seix Barral. Barcelona-Caracas-Mexico. 1964
[8] Fausto. Johann Wolfgang von Goethe. Catedra. Madrid. 1987
[9] Dialogo entre el Dr. Dieter Bauman y el Dr. Carlos Menegazzo. Este encuentro tuvo lugar en el consultorio del Dr. Dieter Baumann. Zürich, 3 de febrero de 1998
